Resultados de la convocatoria

Se presentan los trabajos e ilustraciones seleccionadas del proceso.

Se analizaron 16 contribuciones utilizando el análisis temático. Los resultados identificaron cuatro temas principales: soledad y reflexión, transformación de espacios, peligro y vulnerabilidad y conexión y comunidad. Estos temas evidencian cómo la noche transforma el espacio urbano y las interacciones sociales, promoviendo la introspección, reconfigurando espacios públicos y desafiando normas diurnas.  Tanto la convocatoria, como el trabajo de campo etnográfico realizado en este periodo (2022-2025) permitieron una mayor comprensión de las “geografías de la noche”, así como también nos permite profundizar a través de metodologías no convencionales, investigar fenómenos marginales y poco explorados en el ámbito urbano.

 

Agradecemos los envíos y colaboraciones de quienes participaron en el proceso, en especial a los media partners @subelanews y @revistalalengua.

 



Relatos de la ciudad
Explorando las geografías de la noche


 

Baltipromo / Antonieta Albornoz

 

Siempre recordaré las promo de Baltica tres por dos llevando una con tapita ganadora.

Fueron infinitas noches con el sabor grueso de la baltiloca bien helada, infinita noches sin tomarme el concho que quedaba tibio en el final de la botella o de la latita que tomaba mientras caminaba de Torpederas a Ecuador, deprimida post clases de actuación sin entender nada.

Caminando de Playa Ancha al Plan, casi  40 minutos con el sonido del mar y las luces de los autos de vez en cuando encandilándome.

Gracias balti, por tanto.

 

 

 

2018 en Perú / Francisca Melo

 

Cuenta la historia limeña, en el aburguesado y comercial barrio Miraflores,

que existía una casona, ubicada en lo que ahora es el Parque Kennedy, donde hubo una  plaga de ratas que inundó la ciudad.

Vecinos comenzaron a llevar gatos para controlar la plaga, empezando así,

una extraordinaria multitud de felinos que habitan hasta la actualidad, entre feralidad y domesticación, mezclados con la urbe limeña,

la plaza de los gatos.

 

 

 

 

El parque y las risitas / Patricia González

 

 

La calle de noche

Es pa los víos

Es pa los imprudentes

Es pa los que no tienen más opción

Es pa lo que la eligen.

Así fue como elegimos el parque forestal para carretear. Vamos a callejear decíamos.

Con el tiempo se fue convirtiendo en un hábito.

En la Noche, lo que de día está escondido en las multitudes o el ajetreo del día emergía. Como de la nada aparece gente que no se ve en otros momentos, los lugares del juego infantil sirven de refugio para algunas que se ponen a consumir, cualquier cosa, irrelevante lo que sea, los espacios sin luz son útiles para pasar piola entre el humo y las risitas. El parque en sus lagunas sin luz, permite camuflar cualquier uso que se le de al lugar y ocultarse de los pacos que se mueven en cuca alrededor del parque. Pasaban hartas cosas a lo largo de la noche, pero nosotros nos centrabamos en tomar, fumar, estar aguja y filtrar con quienes interactuar.

Más de alguna vez se acercaban personas a pedir copete, conversación, plata, lo que pudiera uno ofrecer o el otro necesitar. Era frecuente que grupos de gente cercana nosotros en edad tratara de generar conversación y compartir un rato, a veces los recibíamos y otras no dependía del ánimo. Pero como de la nada, esta rutina aumento durante todo el ultimo trimestre de 2019 y de un momento a otro se fue.

Desde marzo de 2020, ya no volvimos más al parque.

 

 

Echaurren 11 de enero / Rocío Alegría

 

Existen secuencias de imágenes tan perfectas que pido al cielo un deseo,  que mi frágil memoria guarde en su disco duro tal escena y que se transforme en una película que pueda reproducir a mi antojo.

 

Ese día me sentí así, una noche de verano, donde proyectaron cortometrajes en la plaza echaurren; barrio puerto. Nos juntamos a tomar unas cervezas con vale,  había invitado a más amigos, pero me dijeron que no porque era muy de noche el ciclo y la echaurren es muy cuma, a la vale no le importa si donde tomamos es cuma porque le encanta estar en la calle y también goza de esa inmunidad fantasiosa que te proteje de los peligros nocturnos cuando te enfocas en pasarlo bien,

asi  sentadas en la plaza bajo la palmera, se acerca un vago, que me comenta que me parezco a una de las pololas que había tenido cuando recorría el mundo por el mar,

a mi me gustó que me elogiara el pelo porque me sentí exótico, a nosotres también nos gustó su pinta y le dijimos, entre elogios y en tomarnos la cerveza  comienzan a ambientar el cine,

de fondo boleros y el sol poniéndose ,

las sillas ocupadas entre vecinos,  gente de teatro y tal vez la mayoría de los personajes de la echaurren, mientras conversamos nos habla un niño pequeño, nos dice; “cuidado con su botella,  porque ese de allá se roba el copete, el otro día le robó un cola de mono a mi abuelita”,

la abuela, junto al niño asiente con la cabeza… a ese personaje yo ya lo había visto la semana pasada al cine casi morir desangrado, lo habían apuñalado en el cuello … ahí estaba de nuevo, molestando al público y siendo excluido también por los otros personajes de la echaurren, por jugoso y mal trago, por ladrón de licor navideño, ahí estaba, con varios puntos en el cuello,

sacandose un diente de la boca, recogiendo una lata del basurero y perforándola con el diente que se sacó, en eso le pone a la lata el contenido de una papelina y fuma ahí mismo, normal, mientras todos esperábamos que se oscureciera un poco más para la proyección, con Jorge Farias de fondo se sube un tipo al escenario, emocionado por la música canta y baila al son de los boleros con su cerveza y sus lentes sin cristal,

tal  acto que pareció molestar mucho a otro personaje que decidió bajarlo mostrandole una mariposa y amenazando con apuñalarlo, así se fueron abandonando el cine, en eso el vago cool con el que estábamos tomando, nos dice “no pasa nada, así son siempre, ese de la mariposa siempre amenaza pero no hace nada”,

comienza entonces la proyección que fue larga y para el séptimo cortometraje “Entre ponerle y no ponerle” de Héctor Ríos del año 1977 ya estaba gran parte del público local ebrio o semi sobrio, vale y yo también, estábamos en esa ebriedad que te hace contemplar la vida de una forma más romántica, viendo como las miserias que proyectaba el film,

son las mismas a pesar de los años, el alcoholismo introducido como freno a la lucha de clases es el análisis que se proyectaba en la pantalla, hoy por hoy a mi juicio el alcohol parece ser indispensable para el absurdo que es vivir.

 

 

 

La noche / Ivan Fuentes

 

Ha sido un lugar bastante diverso, más diverso que la monotonía que veía a la luz del día. Desde lo más típico: una noche -o varias – de juerga/carrete/vacile; con un sinfín de anécdotas. Cuántas noches fueron las que anduve kilómetros durmiendo arriba de una micro por el alcohol, cuántas veces escuché a los mismos cantores porque tomaban el mismo recorrido, cuántas conversaciones con desconocidos quedaron en el aire, y se fueron por la ventana rota. También tuve muchos recorridos nocturnos sin el calor del jolgorio. Muchas veces me fui en la 210 los martes y jueves en la noche, con mi tocayo (dos Ivanes, dos puente altinos aquel entonces, ambos colegas de aéreo) desde el extinto ARCIS (antigua fundición Libertad) hasta la casa: los entrenamientos terminaban a las 11pm y nos quedábamos conversando con nuestrxs compañerxs de entrenamiento.

 

Pero gustaría hablar de cosas que quedan algo menos evidentes. Siempre me gustó la noche. Pedrito Martinez le tiene lindo pregón a la Luna; y en las noches sin luna, las estrellas guían de lejos, pero masticas oscuridad de cerca. Tengo unos colmillos de Akita marcados en las costillas. La gente que vivía cerca de ahí (en lo rural) me decían después del ataque <<¿Por qué no andaba con luz, y con un palo? hay que defenderse>>. Es verdad, he recibido otro tipo de ataques en la noche – como golpes por borracho, como corazones rotos por malas formas de amar -, pero en general en la noche me he sentido cobijado: las amistades se avivan al calor de un fuego en la noche, personas desconocidas se hacen compañía fraterna sin exigir un hasta la próxima. He estado horas conversando con gente que la calle es su actual almohada (donde recuerdo vivamente un compa que esperaba que le operaran una hernia, me tomó la mano y me dijo <<esto quiero que me saquen>> era una guata que salía de su ombligo de su guata), he visto los mejores espectáculos <<producidos culturalmente>> en la noche (desde convenciones de circo, noches de cabaret en extintas casas okupa, las mejores improvisaciones: jam jazzeras y jam de danza al calor de un fuego y los balazos de la Parinacota), las micros más audaces las he tomado de noche (En Santiago y en Valpo en el pasado, ahora que vivo en San Felipe las micros se hacen de piedra al caer el sol y en invierno tenía que correr desde un cerro en Putaendo hasta la plaza para pillar la micro a las 20:05 que me dejara cerca de casa a las 9pm. Y si es por buses, recuerdo varias lunas llenas viajando entre ciudades).

 

Hay horarios donde cantan los pájaros en la noche, hasta diría que los zorzales hacen compañía con tanta luz artificial a eso de las 4 de la mañana (que se escuchen otros pájaros los martes y los viernes, eso lo dejo para otros oídos). Hay avenidas que se secan en la noche, como la Alameda en Santiago. He visto ratones más grandes que los gatos (pericotes que le dicen), cuando se ponen de pie, no sabría decir si quieren pelear o saludar. Los pasos más impacientes se escuchan en la noche: muchas veces caminé por fuera de la posta central o del Sótero del Río: las carpas y los rukos con sueño o con insomnio… pero una espera por ser atendido o por saber qué será del futuro del que está adentro suena peor de noche. Sobretodo en esas noche donde el frío es notorio: con el concreto lacado de lluvia del día anterior y el cielo abierto. Si es por frío recuerdo que hace unos años nevó un viernes en la noche en Santiago. El sábado presenté en una variete en beneficio de un amigo. Hartos tramos de luz cortada, y nieve que aún quedaba en las zonas más sombrías. Los micreros en la noche abrigadísimos, como si fuesen figuras de peluche. Noches con poca gente en las calles. Inclusive ese viernes que nevó como a las cuatro de la mañana.

 

Hubo un tiempo que trabajé en un lugar haciendo aseo. Logré dar a entender que era buen momento hacer aseo en la noche porque nadie molestaba para poder hacerlo. Fue una linda época: salía en bici de mi casa tipo 23hrs. Poca gente en la semana. Hacía mi pega sin problemas, hasta con música tranquilamente. La vuelta ya más cansado, pero esa tranquilidad a las 4 de la mañana cleteando era divina. Mi gran precaución eran los semáforos: nunca confiarse de un verde, casi siempre pasarse un rojo. Una de esas veces, casi a tres cuadras de la casa, me encontré una mesa redonda tirada en la calle (estaba la base y la cubierta desarmadas). Llegué a la casa, dejé la bicicleta y partí a buscar la mesa. Tengo muy buenos recuerdos de haber compartido con amigos y amigas que vivimos juntos en esa casa.

 

Para hacer una suerte de cierre con esa harina de otro costal, y recordando esa casa con esa mesa redonda: Felipe y yo éramos los más bohemios de ese lugar, Elisa era mujer diurna, aunque también se podía quedar conversando con nosotros si el fuego de las llamas o de la conversación aún vivía – creo que era diurna porque ella buscaba el calor: obviamente el día sí lo entregaba -. Siempre nos decía: No hay caso con ustedes par de lechuzas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta fue la convocatoria:

 

Con el fin de poner en discusión y abrir el abanico de experiencias sobre la práctica cotidiana de la calle como espacio compartido, esta convocatoria invita a toda persona que quiera comunicar su experiencia en la calle en la noche a través de relatos, cuentos, videos, notas de voz, o cualquier otra forma de producción medial. De esta manera iremos configurando un meta relato en torno a la vida en la ciudad.

No existe un formato específico de envío, ya que se espera que los trabajos representen las diversas formas de escritura creativa, que presenten modos experimentales y creativos de expresión.

Sin embargo, y para garantizar un mínimo de calidad en la convocatoria, se espera que los trabajos cuenten con: nombre del trabajo, nombre autor_ y una breve reseña de este de no más de 50 palabras. Según el tipo de medio utilizado, se exige que:

  • Textos breves: la extensión no debe superar las 1500 palabras, en formato Word u otro compatible, en caso que tenga imágenes, enviar por separado. Cada imagen no debe pesar más de 5MB 300dpi (no comprimidas) y en formato JPEG.
  • Fotografías: máximo 5 fotografías. Deben tener una calidad no inferior a 300dpi, se deben enviar por separado (no en un solo archivo) identificadas correctamente. En caso de contener textos, enviar este por separado en formato Word u otro compatible indicando el lugar en el que la(s) imagen(es) deben ir insertas.
  • Videos: no existe un mínimo de extensión, sin embargo no deben tener una extensión de más de 10 minutos. Su calidad debe ser al menos HD, subidos a una plataforma que asegure su calidad (sugerimos Vimeo u otro). Al momento del envío a esta convocatoria deben enviar el link del video con acceso para verlo.
  • Audios: legibles, subidos a una plataforma que permita el embebido web. No existe un mínimo de extensión, sin embargo no deben tener una extensión de más de 5 minutos. Si se acompaña de algún texto, enviar por separado en archivo en formato word

Al finalizar la convocatoria, se realizará una selección del material recibido que se publicará en la web laciudaddenoche.cl para su difusión.

Además, el proyecto cuenta con la colaboración de Revista la lengua  quienes publicarán en sus redes una selección de textos que además serán ilustrados por Escarabajo negro ilustraciones

Participar de esta convocatoria implica la aceptación, de parte del_ autor_ de estas bases, declarando que son trabajos originales y de creación exclusiva, cediendo sus derechos para esta ocasión. Sin embargo, el material enviado es de completa propiedad de quienes envían sus originales.

Los envíos y/o consultas deben realizarse exclusivamente al correo proyectociudaddenoche@gmail.com

La participación en esta convocatoria implica que existe aceptación de estas bases.

EL PLAZO DE LA CONVOCATORIA ES HASTA EL 30 DE AGOSTO DE 2024.

 

Fechas clave

Publicación bases: 05 de agosto

Cierre de convocatoria: 30 de agosto

Publicación de textos seleccionados: desde octubre x Revista la lengua

Publicación de otros materiales: desde noviembre en la web laciudaddenoche.cl

Presentación del proyecto: diciembre (por confirmar fecha) en la ciudad de Valparaíso.